Cocemos alubias rojas en agua con un tomate sin piel ni pepitas y molido groseramente. De vez en cuando la vamos asustando con un chorreón de cerveza; teniendo en cuenta que, en total, no deberemos ponerle más cerveza que un vaso.
Cuando ya las tengamos prácticamente tiernas les pondremos un refrito, hecho con anterioridad, de cebollas, taquitos de jamón, pimentón y guindillas, al que le pondremos un poquito de cerveza cuando echemos el pimentón para que éste no se queme y dejamos evaporar el alcohol hasta que quede en la grasa del refrito.
Una vez que le hayamos añadido el refrito dejaremos hervir unos minutos más y servimos en cazuelas de barro a las que le habremos puesto, en el fondo, un par de lonchas de queso de fundir.
Hay que advertir a los comensales que deberán mover el conjunto de las alubias con la cuchara, antes de comerlas, para fundir y distribuir bien el queso. Cuando hagamos esto la salsa cambiará su color y se convertirá en una salsa con sabor a queso que dará un gusto especial a las alubias rojas.
NOTA: Esta receta la obtuvimos de nuestro amigo Pepe, el veterinario gallego ya fallecido, que nos dejó primicias como esta de su visita a México; en cuanto al nombre de esta receta y al queso adicionado se lo hemos puesto nosotros en Casa Pedro, pues no sabíamos nada del nombre original y; en cuanto al queso, fue idea de una comida nuestra en un restaurante mexicano y así la hemos seguido llamando y haciendo desde entonces.
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