Ponemos abundante agua en una cacerola a hervir y, cuando comience a hervir, le ponemos las gambas y esperamos a que comience a hervir de nuevo y rápidamente bajamos el fuego, de tal manera que no hierva o que, silo hace, lo haga muy despacio. En estas condiciones las mantendremos durante un minuto o minuto y medio, dependiendo del tamaño de las gambas.
Una vez transcurrido el tiempo de cocción, le tiramos el agua y las introducimos en un recipiente con hielo, agua y sal. Las mantendremos ahí el tiempo necesario hasta que se enfríen y luego las sacamos y las secamos.
Ahora es el momento de pasarlas a la fuente de servir y aquí es muy importante la manera de ser distribuidas en la fuente. Esta manera está perfectamente ilustrada en la fotografía correspondiente a este plato y consiste en ponerlas todas alineadas de la misma forma, como si estuvieran desfilando.
Finalmente ya solo nos queda, en el momento de servir, ponerle un poco de sal gruesa por encima.
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