Lavar, limpiar y trocear los fresones; ponerlos en un bol y aderezarlos con un poco de azúcar y un chorrito de vinagre de Módena. Meterlos en el frigorífico y tenerlos ahí un par de horas.
Por otro lado, poner unas cucharadas de nata líquida; un poco más cantidad que de nata de queso ricotta y azúcar a nuestro gusto. Mover el conjunto y refrigerar igualmente.
Cuando vayamos a servirlo ponemos en copas lo reservado anteriormente por capas, alternando una de queso con otra de fresones, hasta llenar la copa. Finalmente poner un poco más de nata y queso y terminar con unas hojitas de albahaca fresca coronando la copa.
NOTA: Podemos hacer variaciones. Así, por ejemplo, podemos utilizar zumo de limón en vez de vinagre de Módena para aliñar los fresones o; incluso, vinagre de Pedro Ximénez. También podemos utilizar cualquier otro queso fresco en lugar del ricotta, lo que llevaría a cambiar el nombre de la receta y, por último, podemos emplear fresas en vez de fresones.
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