Choco a la bruta

Para hacer estos chocos necesitamos que sean muy frescos, vivos; de esta forma solo tendremos que quitarles el barco y los ojos. Nada de limpiarlos.

Ponemos una plancha al fuego fuerte con unos granos de sal gruesa y un hilo de buen aceite; cuando esté bien caliente ponemos los chocos así preparados de antemano y lo doramos por ambos lados; pero primero por el lado de la piel fina; es decir, la contraria a la que tiene el cartílago (barco) .

Una vez dorados los pasamos a un plato y le ponemos un poco mas de aceite por encima y un poquito de perejil picado. Los servimos a continuación.

NOTA: Es muy importante que les quitemos los ojos a los chocos porque si no, en cualquier momento pueden estallar con el calor de la plancha y salpicar hasta donde no podemos ni imaginar.

También es necesario hacer notar que si los chocos no están vivos, entonces es mejor que desistamos de hacerlo de esta manera. La manera de saber que un choco está vivo es que cuando lo tocamos cambia de color su piel y se encoge.

Si no infringimos ninguna norma de las dichas y podemos disfrutar de un choco vivo hecho a la bruta, no podremos olvidar en mucho tiempo el manjar comido. En mi casa mi madre siempre lo hacía de esta manera y nos lo comíamos todo: los huevos si era hembra, la tinta, las tripas, ¡todo!.

Deja un comentario