Solomillos de pollo escabechados

En una cacerola o en un Duralex resistente al fuego se ponen los solomillos; se les vierte por encima el aceite y el vinagre en igual proporción (un vaso de los de vino, no muy lleno), se le añade también una cebolla pelada y cortada en juliana gruesa, laurel, tomillo, perejil y un poco de sal. Dejamos macerar por lo menos una hora, moviendo de vez en cuando la cacerola, o revolviendo con una cuchara de madera los solomillos.

Pasado el tiempo de la maceración se ponen a fuego mediano, añadiendo, opcionalmente, una pastilla de caldo de pollo bien espolvoreada. Lo dejamos cocer todo durante unos veinte minutos; damos la vuelta a los solomillos de pollo y los tendremos durante otros veinte para, a continuación, apartarlos del fuego. Dejamos ahora enfriar los solomillos en su salsa quitándoles el perejil si lo hemos puesto en rama y a continuación, los guardamos durante veinticuatro horas en sitio fresco antes de ser utilizados.

Cuando los vayamos a servir, si los hemos tenido antes en el frigorífico, debemos sacarlos y tenerlos un poco de tiempo fuera antes de servirlos, hasta que el aceite se licue. Se sirven fríos con una buena ensalada o acompañados de patatas chips.

Para servir pondremos una cama de cebollas en un lado del plato, cuatro solomillos encima y los salseamos. Al otro lado del plato pondremos un bouquet de patatas chips; y eso será para un comensal. Los demás comensales irán servidos de la misma guisa.

NOTA: Modernamente los cocineros suelen llamar “solomillos de pollo” a unas tiras de carne que van unidas a cada media pechuga del pollo mediante un cartílago. Estos solomillos hoy día suelen estar a la venta en las superficies comerciales.

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