El pez ballesta recibe este nombre porque la primera aleta dorsal está formada por tres espinas que forman un mecanismo de bloqueo cuya finalidad es mantener a la aleta elevada; para bajarla tenemos que plegar suavemente y hacia atrás la tercera espina, con lo que el mecanismo se desbloquea.
Es un pez cuya carne es parecida a la del pez San Pedro y admite muchas posibilidades de cocinarlo: empanado, en salsa, al horno, a la plancha, etc. Nosotros aquí lo vamos a hacer a la plancha y acompañado con salsa de almejas.
Es muy importante decirle al pescadero que nos lo prepare porque tiene una piel muy dura y tóxica que hay que quitarle; luego, una vez obtenido los dos filetes, ya podemos cocinarlo como más nos guste.
Hacer los filetes cortados al gusto según sean de grandes a la plancha con un poco de aceite, sal y pimienta negra recién molida, hasta dorarlos por ambas caras. Una vez dorados los pasamos a los platos de servir; y paralelamente, abriremos unas almejas en un poco de aceite y ajo muy picado, al que le añadiremos un chorrito de vino oloroso y un poco de perejil picado. Tapamos y cuando abran las almejas se las pondremos con su salsa al pescado de acompañamiento y lo servimos inmediatamente.
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