Comprar un pulpo, cuanto más grande mejor, meter en el congelador unos días para que la fibra se rompa y luego, al cocerlo, resulte tierno. Si no se hace esto hay que proceder a pegarle la consabida paliza para ablandarlo antes de cocerlo porque, como ya sabemos, la dureza es una característica de la carne del pulpo.
Una vez descongelado procederemos a limpiarlo para lo cual retiramos los ojos con las tijeras, quitamos la boca con el cuchillo y, volviendo la bolsa del revés, la lavaremos y quitaremos todo el interior, cortando con las tijeras las entrañas. Lavaremos todo muy bien y ya tenemos la operación de limpieza terminada.
Poner al fuego agua con sal y unas hojas de laurel y, cuando comience a hervir, sumergir el pulpo unas tres o cuatro veces cogiéndolo por la parte más externa de la bolsa. Luego dejarlo hervir hasta comprobar que está cocido pinchándolo con un tenedor o una aguja.
Una vez cocido, escurrirlo bien, dejarlo templar, trocearlo y colocarlo en un plato de madera para servirlo. Ponerle sal por encima, espolvorearlo con una mezcla de pimentón dulce y picante a partes iguales y bañarlo con un buen aceite de oliva virgen.
Podemos servirlo templado o frío, de ambas formas está muy bueno.
NOTA: El tiempo de cocción de un pulpo de un kilo y medio es de unas dos horas. Con este dato y el peso del pulpo comprado podemos hacer la proporción.
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