Para hacer las albóndigas utilizaremos carne de ternera y de cerdo en la proporción de cuatro partes de ternera por una de cerdo. Estas carnes las pasamos por la picadora y las mezclamos. Una vez bien mezcladas las extendemos en la mesa de trabajo y le ponemos por encima, bien distribuido, ajos picados, perejil también picado, sal y pimienta negra recién molida; agregar también una miga de pan mojada en leche y luego bien exprimida. Finalmente, ponerle los huevos cascados en cantidad suficiente para amalgamar a la mezcla e ir formando las albóndigas, dándoles forma esférica con las manos y luego pasándolas por harina.
Cuando tengamos todas las albóndigas formadas y pasadas por harina, las freiremos en abundante aceite de oliva bien caliente, hasta dorarlas por todas las partes. Después de fritas las vamos pasando a un papel absorbente para eliminarles el aceite en exceso que pudieran llevar y luego de escurridas las pasamos a una fuente, donde las reservaremos hasta el momento de ser utilizadas.
Ahora es el momento de hacer la salsa de guisantes para lo cual pondremos una cacerola al fuego con un fondito de aceite de oliva y pocharemos en él ajitos picados, cebolla en brunoise y zanahorias en rodajas. Cuando tengamos esto bien pocho añadiremos un buen chorro de vino blanco. Dejamos que el vino reduzca y adicionamos unos guisantes. Agregamos agua o caldo y cocinamos durante 20 a 25 minutos en total; y quince minutos antes de terminar la cocción ponemos las albóndigas reservadas. Terminamos poniendo un poco de perejil picado por encima y ya lo tenemos terminado.
NOTA: Las albóndigas, de origen árabe, son hoy día uno de los pilares básicos de la cocina de todo el mundo al ser nutritivas, económicas y fáciles de hacer. Además, permiten múltiples variantes, pues podemos hacerlas de un solo tipo de carne o de una mezcla de varios tipos para equilibrar texturas; podemos hacerlas tanto de carnes como de pescados o de verduras y emplear diferentes condimentos o aderezos. Por otro lado, la infinidad de salsas con las que se pueden acompañar hacen de ellas un sinfín de platos variados.
En cuanto a las cantidades se recomienda poner 125 gramos de carnes por persona, la cantidad de huevo necesaria para la unión y las cantidades de aderezos a voluntad, pero siempre con mesura.
Las diferentes carnes a poner y la proporción de cada una de ellas no es prescriptivo, pudiéndose variar a gusto del cocinero. Como diría un romántico: «Cualquier norma puede ser abolida por el gusto».
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