Para hacer esta salsa pondremos en un mortero un poco de sal gruesa, una yema de huevo y un chorrito de zumo de limón. Mover con la maja del mortero estos ingredientes hasta mezclarlos bien. Añadirle un poco de mostaza de Dijon, según los gustos, un poco de pimienta negra recién molida y seguir mezclando todo. Empezar, ahora, a ir añadiendo el aceite de girasol o de oliva, poco a poco y sin dejar de mezclar, para ir emulsionando la salsa. Cuando tengamos la emulsión hecha y la salsa haya espesado, ya no añadimos más aceite y damos la salsa por concluida.
NOTA: La mostaza tiene la particularidad de que en sus moléculas tiene proteínas que son tensoactivas; lo que significa que hacen de unión de elementos que no son miscibles, como por ejemplo el huevo y el aceite. Esta particularidad hace que sea mucho más fácil hacer una mayonesa con mostaza que hacerla sin ella.
Esta salsa va muy bien con carnes a la brasa o a la plancha y se pueden hacer muchas variables con ella, poniéndole toda clase de hiervas y especias, siendo una base muy apreciada para obtener muchas otras salsas de fácil ejecución.
NOTA2: Nosotros aquí hemos hecho una salsa muy fina con el mortero y enriquecida con solo la yema del huevo; pero también podríamos haberla hecho de un modo mucho más fácil, cogiendo un bote de salsa mahonesa y añadiéndole una cucharada de mostaza de Dijon, por ejemplo.
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