Poner en un puchero abundante agua y cocer un hueso de jamón, un hueso salado de cerdo, un trozo de tocino asentado y un par de chorizos ahumados; preferentemente gallegos o asturianos. Cuando lleve aproximadamente una hora cociendo los huesos se le pone unas alubias secas que, previamente la habremos puesto en remojo la noche anterior. También podríamos poner un poco de unto, pero esto no es del todo necesario, aunque el auténtico y genuino caldo gallego si lo tenga.
Todo esto se pone a cocer a fuego muy lento, desgrasándolo todas las veces que sea necesario. Cuando le falte unos cuarenta y cinco minutos de cocción, añadirle una col troceada y dos o tres patatas cortadas en cachelos.
NOTA: En vez de col también puede hacerse con grelos, tanto con una como con la otra berza es igualmente rico este caldo.
Las patatas cortadas en cachelos significa no llegar hasta el final en el corte de la patata con el cuchillo, sino quedarse un poco antes y desgarrarla. Estos trozos de patatas así cortados con una parte de corte limpio de cuchillo y otra a desgarro se llaman cachelos y tienen la propiedad de que engordan el caldo porque sueltan, por la parte del desgarro de la patata, el almidón. Además, dicen los gallegos que las patatas así cortadas no se deshacen luego en el guiso, si se prolongara la cocción.
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