Este aperitivo lo solíamos hacer mucho en nuestra Casa y lo habíamos aprendido a través del camarero donde lo ponían en un bar de Huelva capital.
Ingredientes:
– Alitas de pollo
– Ajos
– Perejil
– Cerveza
– Sal y pimienta
Elaboración:
Cogemos cada alita de pollo, le quitamos el extremo que desechamos, la cortamos por la coyuntura en dos partes y les torneamos la piel para que no sobresalga. Así hacemos con todas que, después de lavarlas bien, las metemos en un bol; le ponemos sal y pimienta negra molida y suficiente cantidad de ajos y perejil picados. Terminamos cubriéndolas con cerveza y las dejamos en este adobo, tapadas, durante cuatro horas como mínimo.
Cuando haya pasado el tiempo del adobo las pasamos por un colador y le tiramos toda la cerveza, pero recogeremos tanto las alitas como los ajos y el perejil. Ahora secamos bien todo; las alitas por un lado y los ajos y el perejil por otro.
Ponemos aceite en una sartén y vamos friendo por tandas las alitas, que iremos apartando a un papel absorbente para eliminarles el exceso de aceite.
Una vez fritas todas las alitas freiremos los ajos y el perejil, todo junto y dentro de un colador para no desperdigarlos.
En cada plato ponemos las alitas en forma de montículo y le esparcimos los ajos y el perejil fritos por encima. Servimos como aperitivo.
NOTA: Nosotros en Casa Pedro cuando compramos un pollo muchas veces hacemos lo siguiente: le separamos las dos alas, que cortadas formaran cuatro alitas y a ellas les añadimos los dos “solomillos” de las pechugas, que cortados en dos partes cada uno, tendremos otras cuatro partes del mismo tamaño que las alitas; en total ocho partes. Si a estas partes les hacemos la elaboración anterior y las ponemos en un plato, tendremos un bien aperitivo de alitas y solomillos.
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