Este es un plato muy sencillo que gusta mucho en mi casa porque todo lo que tiene de sencillez lo tiene también de bueno al paladar.
Empezamos por coger un manojo de acelgas, de aproximadamente medio quilo, que habrá para dos personas; a continuación le separamos los tallos de las hojas y lavamos ambas cosas muy bien bajo el chorro de agua del grifo.
Eliminamos los nervios gruesos a los tallos y los cortamos en trozos de unos cuatro centímetros que herviremos en agua con sal durante unos 15 a 20 minutos, hasta que los tengamos tiernos pero no demasiado. Apartar y reservar.
Cortaremos las hojas verdes de las acelgas en juliana gruesa y las cocemos en agua hirviendo con sal durante unos minutos, escurrimos y apartamos.
Ahora picamos unos ajos muy finamente y en una sartén con un fondito de aceite los echamos; y rápidamente para que los ajos no se quemen, ponemos las hojas de acelgas y las refreímos junto con los ajos. En esta operación, si hay que añadir un poco más de aceite se hace, porque a las acelgas les va muy bien que estén grasitas. Cuando tengamos las acelgas refritas las apartamos a un plato y las metemos en el horno precalentado a 60ºC solo para mantenerlas caliente.
En la misma sartén donde hemos refrito las hojas de acelga pondremos los tallos y los refreiremos también hasta que evaporen toda el agua retenida durante la cocción y empiecen a refreír en el aceite. Cuando los tengamos refritos, sin que tomen color, los pasamos a un plato y lo metemos en el horno igual que hicimos con las hojas.
Meteremos en el horno también, para mantenerlos calientes, los platos llanos donde vayamos a servir.
Limpiamos la sartén y la volvemos a poner al fuego que deberá estar de intensidad medio-bajo; añadimos un par de cucharadas de mantequilla, dejamos que se derrita y le añadimos unas tres cucharadas de pan rallado, que refreiremos en la mantequilla. Deberemos dejar que el pan tome algo de color y que absorba toda la mantequilla; si quedara mantequilla por los bordes añadiríamos más pan rallado.
Montaje del plato:
En cada plato llano, previamente calentado en el horno, cubriremos el fondo con la mitad de su superficie de hojas de acelgas y la otra mitad de tallos. Terminaremos poniendo encima de ambas cosas y en el centro, un par o tres cucharadas de pan rallado refrito en mantequilla. Y..!chapó!
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