En casa las masas de hojaldre las hacemos con 250 gramos de harina; pues bien, para hacer las palmeritas cogeremos la mitad de esa masa de hojaldre y haremos un rectángulo con ella de unos cuatro a cinco milímetros de espesor. Con esto nos saldrán una docena y media aproximadamente de palmeritas. A continuación le ponemos azúcar por toda su superficie y le damos un par de pasadas con el rodillo para fijar el azúcar en la masa; volteamos la masa y hacemos lo mismo por la otra cara. Cuando tengamos las dos caras embadurnadas de azúcar y fijadas en la masa procederemos a enrollar la masa por cada uno de sus extremos más largos hacia el centro, de forma que ambos rollos terminen en el centro de la masa, quedando los dos enrollamientos iguales. Ahora, con un cuchillo bien afilado, iremos cortando de forma transversal a la longitud de ese doble rollo formado las palmeritas, separando un corte de otro unos diez a doce milímetros.
Estas palmeritas así formadas las abatiremos sobre una placa de horno ligeramente engrasada y enharinada, las presionaremos ligeramente con la palma de la mano para fijarlas un poco y que luego en el horno no se abran, y le ponemos un poco de azúcar por encima.
Meter las palmeritas en el horno precalentado a 200ºC de temperatura hasta que se doren.
Una vez salgan del horno hay que brocharlas con un almíbar ligero para darles brillo a cada una y las utilizaremos para tomarlas como acompañantes del café o del té.
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