Una vez que hemos hecho la galantina con la receta anterior llega el momento de tener que servirla en la mesa.
La serviremos cortándola en lonchas lo más finas posible, pero que en ningún caso superen el medio centímetro de grosor, que es como está buena. En estas condiciones la llevaremos a la mesa, en una bandeja o fuente escalonadas unas rodajas con otras y la embellecemos poniéndole unas ramitas de perejil por encima.
Se acostumbra acompañarla con una ensalada de hojas verdes a vuestro gusto.
Los comensales se servirán en sus platos una rodaja de galantina y la harán acompañar de una parte de la ensalada.
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