Poner a remojo, en agua caliente, uno o dos pimientos choriceros con una incisión hecha para que les entre el agua en su interior, durante media hora aproximadamente. De esta forma se ablandarán y luego podremos sacarle con un cuchillo la pulpa a base de raspar el interior; luego la picaremos con el mismo chuchillo en la tabla de trabajo.
Hacer ahora un refrito con ajos, cebolla y tomates. Cuando lo tengamos hecho le ponemos la pulpa de los pimientos que hemos troceado con el cuchillo, un chorizo cortado a rodajas de un centímetro de espesor y un par o tres de patatas troceadas en cachelos.
Dejar hacer unos minutos para que se impregnen bien todas las patatas del refrito, moviéndolo todo unas cuantas de veces; y a continuación, añadir el agua colada donde hemos remojado los pimientos, junto con mas agua si fuese necesario, hasta cubrir las patatas. Hervir a fuego flojo unos veinte minutos, hasta que las patatas estén tiernas y luego ajustar el punto de sal, una vez hayamos concentrado el guiso.
Para que no resulte muy caldoso siempre podremos chafar un par de trozos de patatas e integrárselas al guiso para espesarlo.
Una vez terminado hay que servirlo de inmediato, ya que como sabemos, los guisos en los que entran patatas no deben prepararse con antelación.
Si queremos que el guiso sea todavía mas gustoso le podemos poner en vez de agua caldo, pero para mi gusto eso no es necesario.
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