Los Blinis fueron creados en Rusia y fue un aristócrata de nombre Anatole Demidoff el que otorgó nombre a estas tortitas, que se asemejan a crêpes y a filloas gallegas; que en Rusia gustan de tomar con nata agria y como soporte de las huevas de esturión (caviar). El alto precio de estas huevas ha hecho que los Blinis hayan tenido que adaptarse y hoy día son soporte de otras huevas más abundantes y baratas, como las de lumpo, salmón, arenque, y también pescados ahumados, etc.
Para hacer un Blinis lo que hay que conseguir es hacer que un crêpe sea esponjoso; y para ello, a la masa del crêpe le adicionaremos levadura de panadero, en la misma proporción con respecto a la harina que si de una masa de pan se tratara; y por otra parte, a los huevos que se les adicionen hay que separarles las claras y añadírselas después del levado batidas a punto de nieve.
Para hacer un crêpe sabemos que las proporciones básicas son: por cada 100 gramos de harina un huevo y doble cantidad de leche que de harina. Pues bien, a esto le tendremos que añadir la levadura de panadero en la proporción de un 5-10% respecto de la harina.
Si hacemos los Blinis con 100 gr. de harina de trigo tendremos para una docena aproximadamente, que darán para cuatro comensales; luego las proporciones para esta cantidad de harina serán:
Ingredientes para 4 comensales:
– 100 gr. de harina de trigo
– 200 c/c. de leche (doble que de harina)
– 10 gr. de levadura de panadero (10% respecto de la harina)
– 1 huevo (un huevo por cada 100 gr. de harina)
– pimienta negra molida, sal y aceite de oliva o mantequilla.
Elaboración:
Ponemos la harina tamizada en un cuenco y la mezclamos con la pimienta negra molida y la sal.
Por otro lado, calentamos ligeramente la leche hasta ponerla tibia, y disolvemos la levadura en un poco de leche para, finalmente, mezclarla toda.
Separamos la yema de la clara, reservando ésta para más tarde.
Mezclamos ahora todos los ingredientes menos la clara reservada; es decir: la yema con la harina, la pimienta y la sal; añadimos la leche con la levadura, mezclamos bien todo y cubrimos con un film de cocina, dejándolo fermentar de una a dos horas en un lugar templado y seco. Pasado ese tiempo montamos la clara a punto de nieve con una pizca de sal y se la incorporamos a la masa reposada con movimientos envolventes. Dejamos reposar el conjunto un poco más y pasamos a hacer los Blinis.
Modo de ejecución:
Ponemos una sartén al fuego y cuando esté bien caliente ponemos en su interior unas gotas de aceite, que extenderemos por todo el fondo con un papel de cocina, para que esté engrasado pero sin que sobre aceite. En estas condiciones vertemos medio cazo de masa en la sartén, que extenderemos de forma circular con la base del mismo y bajamos el fuego para que el Blinis no se queme y luego quede crudo por dentro. Cuando lo tengamos dorado por un lado, lo que sabremos porque el Blinis se llena de burbujas y se despega con facilidad, le damos la vuelta y lo doramos por el otro, ya muy poco tiempo, en menos de un minuto. De vez en cuando habrá que añadir, si la sartén no es antiadherente, unas gotas de aceite para que no se peguen al fondo.
Emplatado:
Una vez hechos los Blinis ponemos tres unidades en los centros de cada plato llano, doblados por la mitad y escalonados unos con los otros; como podemos ver en la foto de esta receta. En las dos uniones colocaremos el caviar, que en nuestro caso es Imperial y en cantidad igual o superior a 33 gr. por cada plato, distribuido en las dos uniones de los Blinis. Al lado de los blinis pondremos un par de cucharadas de nata agria para acompañarlos; y como decoración un tallo de cebollino.
La manera de servir los Blinis es siempre en caliente, porque así están más esponjosos.
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