El Queso Tête de Moine es un queso artesano de vaca de origen suizo y hecho en los montes de la abadía de Bellelay desde hace ocho siglos, que se caracteriza por la manera de ser cortado. La manera de cortar este queso es en forma de flor y se utiliza para ello una máquina especial llamada girolle.
Es un queso muy recomendable para aperitivos y también para acompañar. Combina muy bien con frutos secos, uvas e higos. Sus ingredientes son: leche cruda de vaca, cuajo, sal y fermentos lácteos. Generalmente el peso de cada queso suele ser de unos 900 gramos aproximadamente.
Muchos no conocen este queso procedente de Suiza, pero lo cierto es que figura entre el Top Ten de quesos del mundo. A parte de su característico nombre también podemos destacar, por ejemplo, su olor y, por supuesto, su presentación.
Debido a lo excepcional de este producto he aquí cinco curiosidades del Tête de Moine que no nos dejará indiferentes, a saber:
1.- Procede de la región francófona de Suiza; y tanto su denominación de origen como su particular raspado están protegidos de imitación por la ley. Como su origen indica era elaborado por los monjes de la Abadía de Bellelay, situada en la localidad del mismo nombre en la región de Jura bernés (Suiza).
2.- Se elabora a partir de leche de vaca, como ya hemos dicho, y estas vacas pastan al aire libre, hecho que le otorga especial sabor y olor al queso, debido al tipo de hierbas y flores ingeridas por estos animales.
3.- Su nombre Tête de Moine significa Cabeza de Monje y se debe a la similitud del raspado del queso con el corte de pelo de los monjes que lo producían.
4.- El proceso de corte de este queso se debe a la picardía que guardaban dichos monjes, que gracias a su astucia en las escapadas nocturnas a la despensa; y para que no notaran el consumo del queso lo raspaban. Gracias a esto se dieron cuenta de que el sabor del queso mejoraba con creces por el mayor contacto con el aire, con el que se producía una leve oxidación.
5.- Su consumo hoy día es una de las características más resaltables de este queso, que se corta con una cuchilla, pero esta no hace un corte transversal, sino que raspa al queso, gracias al instrumento inventado en los años ochenta llamado Girolle. Un artilugio que permite hacer virutas de queso en forma de flor girando una cuchilla que lo va raspando en torno a un eje vertical insertado en el centro del queso. Este instrumento de corte del queso hizo que sus ventas se elevasen considerablemente.
NOTA: Este queso se conserva muy bien dentro del frigorífico; y como para cortarlo el queso necesita estar frio, lo podremos cortar directamente; pero si el queso no lo tuviéramos dentro del frigo, entonces es necesario meterlo una hora antes en el congelador. Se recomienda, después de cortado, que antes de servirlo permanezca un par de horas a temperatura ambiente; para que el queso recupere su consistencia, su sabor y aroma habitual.
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