Limpiamos bien las castañas y las secamos con un paño para, a continuación, hacerles un corte a cada una; no hace falta que sea muy profundo, pero sí lo suficiente como para que rompa las dos pieles de la castaña. Este corte se le hace con el propósito de que luego, con el calor del horno no estallen, al generarse vapor dentro de las castañas con la humedad de las mismas.
Una vez le hayamos hecho el corte a cada una de las castañas, las ponemos en una bandeja de horno con un poco de sal gruesa por encima.
Encendemos el horno y lo precalentamos a 200º C con “calor arriba y abajo”. Cuando el horno alcance la temperatura introducimos la bandeja con las castañas en el carro del mismo; y las tendremos asándose durante un tiempo de unos 20-30 minutos. A mitad de tiempo abrimos el horno y le damos unas vueltas a las castañas para que se asen por todas las partes por igual.
Cuando las castañas salgan del horno esperamos un poco a que suelten el calor fuerte que tienen, y las comemos caliente, pero sin quemarnos, que es como están buenas. En este punto es muy interesante seguir el consejo de no hacer muchas más de las que tengamos pensado comer, pues cuando se enfrían las castañas se endurecen, y si no la has pelado de antemano te costará mucho más trabajo hacerlo, ya que la piel vuelve a pegarse a la castaña cuando esta se enfría.
NOTA: Las castañas también las podemos asar en sartén al fuego del butano, estando esta agujereada, si queremos que salgan como las venden en los puestos en la calle. También las podemos asar al microondas, en donde en un par de minutos a máxima potencia estarán hechas, aunque no salen igual de sabor que cuando la hacemos en sartén o en el horno.
El microondas es útil cuando queremos pelar una o varias castañas que están húmedas, por cuya razón no se pueden pelar; bastará con hacerles un par de incisiones en la piel y ponerlas en pequeñas cantidades en el microondas a máxima potencia unos 15-20 segundos para poderlas pelar sin dificultad.
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