Este plato se suele poner mucho como antipasto en Italia; es decir, como entrante antes de comer la pasta.
Si lo queremos para dos raciones en primer lugar picaremos el tallo de apio y la zanahoria en bastones; media cebolla en medios aros y el ajo lo pelamos y lo chafamos con la parte plana de la hoja del cuchillo.
A continuación pondremos una sartén al fuego con un fondito de aceite de oliva y refreiremos todas las verduras durante quince minutos a fuego lento. Luego añadiremos tres tomates pelados y troceados que coceremos tapados durante una hora. Ponerle la sal al final.
Por otro lado lavamos la berenjena, le dejamos la piel y la cortamos en rodajas más bien gruesas y de un grosor uniforme. Cortamos también la mozzarella en rodajas de un centímetro de grosor.
Freír las rodajas de berenjenas en aceite de oliva bien caliente hasta dorarlas y luego sacarlas y pasarlas a un papel absorbente para eliminarles el exceso de aceite.
Distribuir en cada plato, en el fondo, la preparación de tomates. Poner en el centro una rodaja de berenjena, espolvorearla de parmesano rallado; poner la mozzarella encima con una hojita de albahaca. Repetimos esta operación y terminamos con una rodaja de berenjena y parmesano.
Metemos los platos así preparados en el horno precalentado a 180º C durante quince minutos.
Cuando salga del horno decorarla con albahaca y llevarla a la mesa bien caliente.
NOTA: Este es un plato tradicional de la cocina italiana que normalmente se hace como si fuera una lasaña; es decir, por capas. Ponemos el tomate en el fondo, luego las rodajas de berenjenas fritas, el queso parmesano rallado, la mozzarella, la albahaca; y vuelta a empezar hasta terminar con la mozzarella. Gratinamos en el horno hasta que la mozzarella funda. Luego se decora con la albahaca fresca y se lleva a la mesa. Nosotros hemos querido dar una presentación más individual pero con el mismo fundamento.
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