Para esta receta utilizaremos solo los corazones de las alcachofas, para lo cual las pelamos quitándoles todas las hojas duras. Luego le pelamos la base; y a continuación, las ponemos de forma horizontal en la superficie de trabajo y le cortamos desde las puntas hasta la mitad de las hojas; es decir, toda la parte verde de las hojas, que desecharemos. Finalmente, con el vaciador de patatas, les quitamos la pelusa del centro y dejamos los corazones listos para ser cocinados.
Ingredientes:
– 1 kg de alcachofas medianas o pequeñas
– 1 vasito pequeño de vinagre de vino (50 cc.)
– 1 vasito mediano de vino blanco (100 cc.)
– unas hojas de laurel
– 1 cucharadita de sal
– orégano, limón y aceite de girasol o de oliva
– 1 tarro de cristal de 1 litro para la conservación
Preparación:
Les sacamos, como hemos dicho, los corazones a las alcachofas; y a medida que lo vayamos haciendo, las vamos colocando en un bol con agua y el zumo de un limón.
En una cacerola al fuego ponemos el vino, el vinagre y la sal. Cuando comience a hervir se le agrega las alcachofas con su líquido. Si es preciso se le pone algo más de agua hasta cubrirlas. Se cocinan hasta que estén tiernas; luego las escurrimos y las ponemos encima de un papel absorbente para eliminarles el líquido retenido.
En un bote de vidrio metemos las alcachofas, las hojas de laurel y el orégano, las apretamos suavemente y las cubrimos generosamente con aceite de girasol o de oliva.
NOTA: Se conservan en sitio fresco y bien tapadas durante dos a tres meses. No hay que tirar de ningún modo el aceite de la conservación, ya que éste puede ser empleado como aliño en ensaladas o para refritos.
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