Partimos de una centolla fresca por comensal, que coceremos y luego dejaremos enfriar con el caparazón hacia abajo para que no pierda los jugos durante el proceso del enfriado; cuando la tengamos a temperatura ambiente la metemos dentro del frigo para enfriarla un poco más y que la carne se ponga más prieta.
A continuación procedemos a prepararla de la siguiente manera:
– Primero le quitamos la tapa de la parte baja del caparazón y tiramos de ella, con lo cual se vendrá adherido el intestino y tiraremos ambas cosas. En el caso de que tenga huevas en esta zona las recogeremos antes de tirar y las meteremos dentro del cvaparazón.
– En segundo lugar desprenderemos todas las patas y las pinzas.
– En tercer lugar la abriremos sacándole todo el cuerpo del caparazón con cuidado de no perder los jugos interiores.
– Separaremos y tiraremos las telillas y las barbas que es lo único que no se come.
– Con un cascanueces o un martillo cascamos todas las patas y le sacamos toda la carne que echaremos dentro del caparazón, mezclándola con los jugos y huevas de la centolla.
– Ahora hacemos lo mismo con el cuerpo, sacándole toda la carne blanca que tiene, que es la más fina y echándola también dentro del caparazón en la parte de arriba, con lo que terminaremos de llenarlo y así lo presentaremos en la mesa encima de un plato llano.
No hace falta hacerle nada más, la serviremos en platos llanos dentro de su mismo caparazón y la comeremos con cuchara sin ningún tipo de aditamento adicional.
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