Crema de calabacín

Debido a que el calabacín tiene mucha agua, para hacer esta crema deberemos mezclarlo con una patata, que le aporte la fécula que le falta.

Con un calabacín y una patata tenemos para dos o tres personas.

Empezamos poniendo a cocer en agua con un poco de sal el calabacín y la patata, ambos troceados; pero sin quitarle la piel al calabacín, solo se la quitaremos a la patata; además, tendremos que poner la mínima cantidad de agua que los cubra.

Cuando tengamos cocidos, tanto la patata como el calabacín, lo trituramos todo con el robot de cocina y lo volvemos a colocar en el fuego, para eliminarle el exceso de aire que haya podido coger durante el proceso de triturado. Vamos moviendo ahora en el fuego para que no se nos pegue y le adicionamos un chorrito de buen aceite de oliva y otro de nata líquida. Movemos nuevamente todo el conjunto y ajustamos el punto de sal.

Por otro lado, cogemos una rebanada de pan de molde y le quitamos los bordes; luego lo cortamos en cubitos de un centímetro de lado y los doramos en una sartén al fuego con una mezcla de aceite y mantequilla. Cuando los tengamos dorados los pasamos a un papel absorbente para quitarles el exceso de grasa.

Picamos ahora muy finamente el perejil, que ya antes deberá haberse lavado y secado.

Presentaremos la crema vertiéndola en cuencos de barro y coronándola con los picatostes de pan frito encima y en el centro de la crema; terminando, finalmente, poniendo un poco de perejil picado por encima; con una hojita verde encima de los costrones de pan, como puede ser muy bien la albahaca o con ambas cosas.

NOTA: Esta crema se puede convertir en sopa con solo diluirla más y no ponerle la nata.

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