Cataplana de mero

El mero es un pescado que se suele vender al corte porque alcanza gran tamaño. Dependiendo de cómo sea el mero de grande, con una rodaja podemos tener para dos o tres comensales; lo cierto es que deberemos calcular cuánto comprar en el momento de la compra.

Primero deberemos quitarle el hueso y pieles a las rodajas de mero; y con la carne hacer tacos que reservaremos.

En una olla al fuego pondremos suficiente cantidad de agua para hacer un caldo y las pieles y huesos del mero. Añadiremos una rama de perejil, sal, un trozo de zanahoria, otro de puerro y otro de apio. Cuando rompa el hervor desespumamos y lo tendremos hirviendo durante treinta minutos; al cabo de los cuales apagamos el fuego y filtramos el caldo por una gamuza para eliminarle cualquier resto de suciedad que pudiera llevar. Reservamos este caldo.

En una sartén aparte, con un fondo de aceite de oliva, refreímos los tacos de mero reservados hasta sellarlos por todos los lados; luego los vamos apartando a un plato y los volvemos a reservar.

En la misma sartén y con el mismo aceite hacemos un refrito de ajos, cebolla y tomates, todo muy finamente picado. Cuando lo tengamos refrito le ponemos un chorrito de vino oloroso y lo dejamos reducir; luego le reintegramos los tacos de mero; le adicionamos un vaso del caldo reservado y cuando de un un hervor de unos diez minutos lo pasamos todo a la cataplana, donde terminaremos de montarla poniendo encima unos pimientos del piquillo asados y cortados en tiras; luego y todo en crudo, primero las gambas con su piel, luego las almejas y finalmente las cigalas.

Acercamos al fuego la cataplana abierta y cuando veamos que empiece a hervir la cerramos, bajamos el fuego al 2 ó 3 de la inducción y la tendremos de15 a 20 minutos, observando durante ese tiempo, acercando el oído, que se escuche bullir dentro de ella. 

NOTA: Nosotros en este guiso la cataplana solo la usamos para abrir las almejas y cocer el marisco (gambas y cigalas); por lo que todo lo demás debe entrar en la cataplana prácticamente hecho.

La manera de saber que la cataplana ha finalizado con éxito es que al abrirla las almejas estén todas abiertas.

Es importante hacer notar que este guiso debe ser caldoso, puesto que se come con cuchara, por lo que no deberemos ser tacaños a la hora de poner el caldo ya que éste es una de las cosas más deleitosos de esta plato.

La cataplana se suele llevar a la mesa para allí servir en platos hondos a cada comensal, poniéndole un poco de perejil picado por encima.

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