Nosotros en nuestra casa nos decidimos por hacerlo de la siguiente manera:
Ponemos unos 200 gramos de atún por persona y la misma cantidad de cebollas. En este punto tenemos que decir que los atunes son más ricos cuanto más grandes sean, pero también más caros. En el mercado de Huelva podemos encontrar atunes de unos tres kilos de peso muy bien de precio, los cuales pueden ser comprados por trozos; sacando de cada atún cuatro trozos de unos cuatrocientos gramos cada uno en limpio; que el mismo pescadero lo hace.
Si compramos un trozo de atún de unos cuatrocientos gramos tendremos para dos raciones y necesitaremos cuatrocientos gramos de cebollas.
Empezamos pelando las cebollas y cortándolas en juliana; luego las ponemos a pochar en una sartén con un poco de aceite y su sal correspondiente. deberemos tenerlas pochando a fuego más bien flojo hasta que la cebolla se caramelice y adquiera un bonito color marrón. Este proceso durará aproximadamente unos tres cuartos de hora a una hora. De esta forma la cebolla queda bien blandita y muy caramelizada, de un color marrón. Cuando tengamos la cebolla en este punto le ponemos un chorreón de un vino blanco seco; el mismo que después nos vamos a beber en la comida. Seguimos pochando la cebolla teniendo en cuenta que la cebolla no debe secarse nunca, debiendo quedar siempre no caldosa pero sí húmeda. Si hace falta se le pone un poquito más de vino o agua durante el proceso.
Cuando tengamos la cebolla en su punto cortamos el atún en medallones, le quitamos la sangre que viene pegada a la carne en algunos puntos, le quitamos también la piel y lo salamos. Ahora apartamos la cebolla hacia un lado de la sartén y freímos la mitad el atún en el hueco que hemos dejado; a continuación le ponemos la cebolla encima para hacer hueco y en el otro lado de la sartén ponemos la otra mitad del atún, dejando todo el atún cubierto con las cebollas. No debemos esperar mucho tiempo, solo el necesario para que el atún se ponga blanco por la parte de abajo. En ese momento le damos la vuelta, tapamos la sartén y apagamos el fuego. Lo dejamos un par de minutos más y ya lo tenemos terminado.
NOTA: Si en cualquier momento la cebolla se agarra al fondo de la sartén no debemos preocuparnos, pues con el vino se desglasa y queda más rico.
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