Es de todos sabido que si aliñamos una ensalada y transcurre mucho tiempo antes de ser consumida, esta se cae; es decir, que las hojas verdes pierden su tersura y se vuelven blandas y fofas. Para que esto no ocurra siempre se ha dejado el aliño para el final, justo antes de ir a servirla.
Nosotros aquí vamos a hacer una ensalada con su aliño, pero de forma que éste no afecte al estado de la misma, aunque transcurra un tiempo suficientemente amplio. He aquí la forma de actuar:
En el fondo de un bol vamos a poner un aliño formado por mostaza, zumo de limón y aceite de oliva, en la proporción que nos guste, y vamos a batir esta mezcla hasta homogeneidad. Encima ponemos unos tomatitos cherrys cortados por la mitad y con sal en su parte cortada; y vamos colocando a continuación unas hojas verdes troceadas, cebolla en juliana y unas aceitunas deshuesadas, por ejemplo. Ahora no movemos nada, sino que lo dejamos todo así hasta el momento que necesitemos servir la ensalada. De esta forma el aliño, al no tocar las hojas, no les afectará. En el momento que la necesitemos movemos el conjunto y servimos.
NOTA: Así es como se hacen las ensaladas en los restaurantes; se tienen hechas y solo se mueven en el momento que el cliente la demanda. De esta manera no hay que estar aliñando con el tiempo que eso conlleva, sino que con solo moverlas ya están listas para ser servidas. Nosotros la hemos bautizado como aliño en estado latente, ya que este está pero no actúa, sino que solo lo hace cuando nosotros se lo decimos moviendo y mezclando los ingredientes.
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