Chocos con boletus

Este plato gusta mucho en nuestra casa y para hacer una cantidad correspondiente a dos raciones, necesitaremos disponer de un choco de aproximadamente unos 600 a 700 gramos, junto con un par de boletus; que pueden ser edulis, pinícolas, granulatus, etc., los que tengamos a mano en ese momento.

Empezamos preparando el choco, limpiándolo y luego cortándolo en cuadrados pequeños que salpimentaremos a excepción de la cabeza.

A la cabeza del choco, después de quitarle los ojos y la boca, le cortamos los tentáculos, uno a uno, los salamos, los pasamos por harina y los freímos en abundante aceite de oliva bien caliente hasta dorarlos bien; luego los pasamos a un papel absorbente para eliminarles el exceso de aceite que pudieran llevar y los reservamos.

Ahora utilizamos dos fuegos; en cada uno pondremos una sartén con un fondito de aceite de oliva con unos ajos laminados y una pimienta de cayena troceada. En cuanto los ajos empiecen a bailar en el aceite pondremos en una de las sartenes los dos boletus limpios y cortados en rodajas a lo largo, que salpimentaremos y saltearemos hasta que se doren un poco. En la otra sartén pondremos, igualmente cuando los ajos empiecen a bailar en el aceite los chocos, que salpimentaremos y saltearemos a fuego vivo hasta que doren un poco; adicionamos a continuación un vasito de vino fino y lo dejamos hasta que el alcohol evapore, momento este en el que estarán listos los chocos.

En unos platos llanos pondremos en el fondo los boletus salteados, encima el salteado de chocos y; encima y alrededor de estos, los tentáculos de los chocos fritos. Terminamos el plato poniendo por encima del conjunto unos botones de una salsa hecha con sal, ajos y perejil majados y luego aligerado con aceite de oliva.

NOTA: En este plato las dos texturas en la que se presentan los chocos y los boletus por un lado y los tentáculos por otro, resultan muy apropiadas para el paladar que lo agradece, haciéndolo interesante y muy bien recibido en cualquier circunstancia y con cualquier invitado.

No hay que tener miedo con el choco; que si lo salteamos a fuego vivo y lo dejamos reducir con el vino unos minutos, quedará al dente y tendrá un comer delicioso.

Deja un comentario