Lo verdaderamente esencial de este plato es la frescura de los lenguados que empleemos. Si los lenguados son frescos podemos asegurar que no se nos pegará a la plancha cuando los asemos; mientras que si ya llevan tiempo de pescados, cuando los asemos nos dejaremos la piel en la plancha, hagamos lo que hagamos por evitarlo.
Los lenguados que deberemos emplear son los llamados de ración, cuyo peso deberá estar comprendido entre 350 y 450 gramos cada uno.
Para asarlos limpiamos primero los pescados haciéndole un solo corte vertical en la ventrecha, por donde lo vaciaremos con cuidado; calentamos bien la plancha y embadurnamos con aceite de girasol los lenguados por todos los lados, le ponemos un poco de sal dentro de la ventrecha y los ponemos en la plancha con la piel fina para abajo. Dejamos que se asen por espacio de siete minutos, al cabo de los cuales les damos la vuelta y lo asamos por el otro lado, cinco minutos solamente. De esta manera estarán en su punto de jugosidad.
Cuando salgan de la plancha lo iremos poniendo uno en cada fuente de servir y le esparciremos un chorrito de aceite de oliva por encima para darle brillo, un poquito de perejil muy picadito y unas escamas de sal Maldon por su superficie.
NOTA: Si queremos que el plato sea mas sustancioso le podemos acompañar con unas patatas cocidas y aliñadas con aceite de oliva y sal.
El hecho de ponerle aceite de girasol para hacerlo a la plancha es porque así se pega menos en el caso de no estar tan frescos.
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