Solomillo de ibérico relleno de pasta de anchoas

Para cuatro personas necesitaremos dos solomillos que limpiaremos de grasa, les quitaremos las puntas y lo abriremos a lo largo, colocando en su interior una pasta de anchoas hecha de la siguiente manera:

Cocer un par de patatas y hacerlas puré junto con las anchoas de una lata pequeña, las yemas de dos huevos duros, un trozo de mantequilla y lo que admita de nata líquida, que será alrededor de una o dos cucharadas.

Una vez colocada esta pasta en el interior de los solomillos salpimentados, cerrarlos y atarlos dándole forma de rollo. Salpimentarlo por fuera, untar la superficie con mantequilla o con aceite y dorarlos en una cacerola con un fondo de aceite, dándoles vueltas para que se doren por todos los lados. Cuando lo tengamos dorados le ponemos un poco de brandy de Jerez y otro poco de agua a la cacerola y la tapamos, regulando el fuego para que vaya hirviendo lentamente durante una media hora aproximadamente. Durante la media hora le damos vueltas a los solomillos dos o tres veces, para que se vayan haciendo por todos los lados ya que el liquido no los cubre. A partir de ahí vamos comprobando periódicamente el punto de cocción con una aguja y cuando estén los apartamos, manteniéndolos en un sitio caliente.

Para la salsa:

En la misma cacerola donde hemos hecho los solomillos y a fuego muy suave hacer la salsa añadiéndole al fondo de cocción nata líquida, mostaza y rábanos picantes rallados. Seguir al fuego sin dejar de mover hasta que tenga consistencia de glasa.

Para decorar:

Servir en rodajas los solomillos, a razón de medio solomillo por plato, con la salsa bien caliente por encima, pero napando solo la mitad de la superficie de las rodajas para que se vea el interior. Decorar con rabanillos a modo de flor y con algo verde, como la misma hoja del rábano y unos espárragos silvestres salteados o unas judías verdes hervidas.

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