Ponemos la lengua en remojo la noche anterior y, al día siguiente, la limpiamos de cartílagos y la ponemos en un recipiente con agua al fuego, la dejamos hervir durante unos diez minutos, al cabo de los cuales la sacamos, le tiramos el agua de cocción y la ponemos nuevamente al fuego cubierta de agua limpia. A continuación añadiremos una cebolla pelada y cortada en cuartos, un par de zanahorias raspadas, un hueso de jamón ibérico, un poco de jengibre, un trozo de puerro, sal y pimienta en grano. Dejaremos que cueza hasta que se ablande, lo que llevará un tiempo de un par de horas en olla normal y una media hora en olla rápida..
Una vez cocida la lengua la sacamos de su agua de cocción y tiramos este agua que ya no nos sirve para nada. Ahora procedemos a pelar la lengua quitándole la piel que la recubre, en caliente. Una vez pelada la curvamos y la metemos presionándola dentro de un molde en aro de 8 cm. de diámetro para darle forma; y una vez dentro del aro, la ponemos en una prensa donde la prensaremos por las dos partes que deja libre el aro y se deja así, prensada, en sitio fresco unas doce horas. Durante este tiempo irá soltando jugo gelatinoso que llenará parcialmente los huecos, adoptando la lengua la forma del molde.
Para desmoldar, primero quitamos con un cuchillo afilado la parte de la lengua que sobresalga del molde y luego hacemos presión con las manos sobre la lengua y la sacamos del molde. Obtendremos así una especie de pastel de lengua prensada.
NOTA: Esta lengua así preparada es de nuestra casa y es ideal para guarnición de ensaladas, para servirla con pan tostado, ajo restregado y aceite de oliva; o bien, para servirla en salsa verde. En todos los casos la lengua deberá ir cortada en lonchas finas.
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