Limpiar y cortar las caballas en rodajas de un dedo de espesor y meterlas durante unas cuatro horas dentro de un adobo hecho de la siguiente manera:
Poner en un cuenco un majado de ajo, sal, cominos, pimentón, orégano y laurel, diluido con vinagre y un poquito de agua; a razón de dos partes de vinagra por una de agua, aproximadamente.
Cuando lleve las caballas el tiempo indicado dentro del adobo, las sacamos, escurrimos y las secamos con un papel de cocina, pasando a continuación a enharinarlas. Después pasarlas por un tamiz para quitarles el exceso de harina y freírlas en aceite de oliva. Una vez doradas las sacamos a un papel absorbente para quitarle el aceite sobrante.
Servidas recién sacadas y acompañadas de un vino blanco o de cerveza resultan un aperitivo delicioso; no obstante, también se pueden comer frías.
NOTA: Este tipo de adobo es perfectamente aplicable a pescados de gusto insípido o no noble, como el cazón o el pez rosado; también a pescados azules como el jurel, el tonino o la caballa y a pescados blancos como el rape.
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