La ensalada Waldorf es todo un clásico dentro de las ensaladas, siendo de las más conocidas en el mundo. Fue creada en Nueva York en el año 1893 por el maître del hotel Waldorf, Oscar Tschirky. En su versión original la ensalada Waldorf contenía manzanas rojas, con piel, apio en tubérculo y mahonesa. Con el paso del tiempo se agregaron otros ingredientes como las nueces, que fueron incorporadas a comienzos del siglo XX; más adelante también se le incorporaron uvas. Hoy existen muchas variantes de esta ensalada; así, el aliño se suele hacer con una mezcla de mahonesa y nata en iguales proporciones; otras veces se mezcla la mahonesa con crema agria, etc. Todas estas salsas son variantes de la mahonesa; pero también y con objeto de aligerar más la salsa por motivos de salud, hoy día se suele poner el aliño con yogur y crema agria. Podemos decir, para resumir, que hay dos variantes de salsas: una a partir de la mahonesa y otra a partir del yogur. Y ya cada uno que se las ingenie como quiera.
Nosotros en nuestra casa hacemos la ensalada de la siguiente manera:
Ingredientes para dos raciones:
– Una manzana dulce roja
– Dos tallos de apio blanco
– Un nabo (opcional)
Para el aderezo:
– Tres cucharadas de mahonesa
– Tres cucharadas de nata montada
– Una cucharada de zumo de limón
– Cinco nueces picadas
– Un poquito de miel
Preparación:
Lavar bien el apio quitándole a continuación los hilos, lavar la manzana dejándole la piel y pelar y lavar bien el nabo.
Picar finamente el apio y agregarlo a un bol; cortar la manzana en rodajas y luego en tiras, agregándolas también; cortar el nabo en rodajas y luego en tiras y agregarlo al bol. Poner dentro del bol unas gotas de zumo de limón y mover todo el conjunto, con cuidado de no destrozarlo, para que coja el limón y no se ennegrezcan las frutas con la oxidación. Poner un poquito de sal, tapar el bol y guardarlo dentro del frigo durante una hora.
Por otro lado, montamos la nata y la mezclamos a partes iguales con la mahonesa; agregamos una cucharada de zumo de limón; picamos las nueces peladas y las añadimos también. Le ponemos una cucharada de miel, mezclamos todo con sumo cuidado y lo añadimos al bol cuando lo saquemos del frigo. Ahora ya solo queda mover cuidadosamente todo el conjunto hasta que esté todo bien homogéneo y ya tenemos la ensalada preparada.
NOTA: La podemos acompañar con lechuga en juliana como ha sido siempre habitual, pero a nosotros nos gusta presentarla tal cual, sin más aditamentos, pues es una ensalada finísima.
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