En España existen tantos cocidos como casas; y además, con la particularidad de que cada uno de ellos es el mejor. Para mí el de mi madre fue el mejor hasta que conocí el de mi suegra y me acostumbré a él, en cuyo momento ya no supe decidirme.
Para resumir, mi madre hacía el cocido con ternera y sus huesos, tocino, chorizo y pollo, principalmente; mientras que mi suegra lo hacía con ternera, tocino, jamón y sus huesos, poniéndole chorizo rara vez; tal vez condicionado por su problema de vesícula.
Cuando nos casamos tratamos de aglutinar las dos costumbres e hicimos un cocido donde ambas tendencias estuvieran representadas. Ese cocido es el siguiente:
La noche anterior ponemos los garbanzos en remojo en agua templada con un poco de sal.
Al día siguiente ponemos una olla rápida al fuego con agua y le introducimos un buen trozo de carne de ternera: jarrete, punta de cadera o falda. Ponemos también un trozo de tocino fresco y otro de tocino asentado; un trozo de jamón y un hueso de éste, un trozo de costilla, morro y oreja de cerdo. Dejamos que hierva una media hora, lo suficiente para quitarle bien toda la espuma que se forme, luego le metemos media cebolla, una zanahoria, un nabo y un bouquet garní formado con una rama de perejil, otra de apio, una hoja de laurel y un trozo de la parte verde de un puerro. Metemos los garbanzos y la carne de pollo o gallina, cerramos nuevamente la olla y dejamos que hierva media hora más.
Transcurrido el tiempo del hervido abrimos la olla y le quitamos todas las verduras, que tiraremos. A continuación sacamos todas las carnes, que reservaremos en un lugar caliente y apartaremos el caldo sobrante, dejando solo una cantidad suficiente para cocer una patata troceada y un chorizo. Esto lo haremos en unos diez minutos de cocción. Finalmente ponemos los fideos y cocemos ya a olla destapada durante unos ocho minutos más o hasta que los fideos estén tiernos.
Serviremos el cocido en dos vuelcos: el caldo con la patata, los garbanzos y los fideos por una parte y todas las carnes, tocinos, chorizos, etc., por otra.
NOTA: Al día siguiente, con el caldo reservado podemos hacer una sopa de pasta o de arroz y con las carnes sobrantes unas croquetas del cocido.
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