Agujas en adobo

Coger las agujas y luego de eviscerarlas y limpiarlas bien, les cortamos las cabezas y las aletas pequeñas dorsales junto con las colas. Finalmente, las cortamos en trozos de unos tres a cuatro centímetros de longitud, según tamaños.

A continuación, metemos todos los trozos de pescado obtenidos en un adobo hecho a nuestro gusto, pero poniéndole al mismo sal, unos dientes de ajo, una cucharadita de orégano y otra de pimentón; lo majamos bien todo y le añadimos vinagre al gusto. En este adobo metemos las presas de pescado, que queden bien cubiertas; si no, añadimos más vinagre; y las tendremos un tiempo mínimo de cuatro horas, tapadas y dentro del frigorífico.

Pasado el tiempo del adobo sacamos de él las presas de pescado y las secamos muy bien con un papel de cocina; pasando, a continuación, a enharinarlas y freírlas en aceite de oliva. Una vez fritas las apartamos a un papel absorbente para eliminarles el exceso de aceite y ya la podemos llevar a la mesa.

Cuando la llevemos a la mesa es mejor acompañarlas de unas rodajas de limón recién cortadas; siempre darán frescor y nos ayudarán a quitarnos el sabor que en las manos nos deja el pescado.

NOTA: Este adobo sirve también para pescados blancos con la salvedad de ponerle el vinagre diluido en agua a partes iguales para ponerlo más flojo de vinagre.

Con estas ideas podemos ya hacer nuestros adobos; no obstante, podemos añadir alguna que otra especia más si es de nuestro gusto, como podría ser el perejil, por ejemplo, o unos cominos, etc.

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