Metemos el codillo en una olla con agua, sal, media cebolla con un clavo pinchado, unos granos de pimienta negra y una hoja de laurel. Se cuece a fuego muy lento para que no se destruya la gelatina hasta que esté prácticamente tierno. Si el codillo ya viniera cocido este paso sería innecesario.
Con un cuchillo muy afilado le hacemos unas incisiones en el corato en forma de rejilla, con mucho cuidado de no llegar hasta la carne y lo metemos en el horno de medio a fuerte durante el tiempo necesario para que la piel adquiera un bonito color dorado; aproximadamente de 30 a 35 minutos. A continuación le ponemos el grill al horno y lo tenemos un par de minutos más para que la piel se ponga crujiente.
Cuando salga del horno se le saca el hueso con mucho cuidado para no estropear la piel.
Servirlo cortado en trozos de ración, teniendo en cuenta que un codillo vale para dos raciones y acompañado de un puré de patatas y un bouquet de chucrut, elaborado según ya sabemos.
También podríamos servirlo acompañado de una ensalada o incluso de patatas fritas.
Otra manera de servirlo es en trozos con su piel hacia arriba y acompañado de lombarda en juliana salteada en aceite con un trozo de tocino de jamón, para darle sabor. Una vez salteada se le pone un poco de zumo de naranja, se espera a que se evapore y se le pone unos piñones tostados. A la lombarda también le va muy bien saltearla con unos cubitos de manzana, que se harán al mismo tiempo que ella.
Incluso podemos presentarlo acompañándolo de un falso chucrut, como se elabora en la cocina de Berlín-Brandenburgo.
NOTA: Para preparar un falso chucrut cortaremos en juliana muy fina solo las hojas de la col y las saltearemos en muy poco aceite de oliva con sal y pimienta unos cinco minutos; luego añadiremos un chupito de vinagre y otro de vino blanco seco y dejaremos cocinar hasta que la col esté tierna.
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