La América precolombina no conocía el aceite de ninguna variedad, porque allí no habían olivos; lo mismo que nosotros no conocíamos la patata hasta que la importamos de allí. Para nosotros es muy común ponerle aceite a las salsas, pero para ellos las salsas, si tenían alguna característica especial, esta era la de no llevar aceite ni vinagre, pues este tampoco lo conocían.
Aquí vamos a reproducir lo que podría muy bien haber sido una salsa de las que usaban antes de que Colon llegara, la:
Salsa roja mexicana.
Ingredientes:
– 1 ajo
– 1 cebolleta
– 2 tomates pequeños maduros
– 1 chile
– unos granos de semillas de cilantro
– sal
Elaboración:
Comenzamos por poner a tostar en una sartén con tapa, al fuego, un ajo cortado en dos partes, una cebolleta pequeña cortada en dos también, un par de tomates maduros, un chile y unos granos de semilla de cilantro o coriandro, como también se le llama. A medida que se vayan tostando, lo vamos sacando a la túrmix o al mortero, según queramos; y cuando ya lo tengamos todo, es el momento de triturarlo o de molturarlo y de ponerle la sal correspondiente. A continuación, pasamos todo a una salsera y ya tenemos terminada la salsa.
NOTA: Como chile podemos utilizar un chile jalapeño, uno habanero o el que más nos guste; y en el caso de no tener a mano ninguno, podemos poner una pimienta de Cayena o unas gotas de Tabasco.
Es importante señalar que, en el tostado del tomate y la cebolla, no importa que estos ingredientes se tuesten demasiado en sus superficies de contacto con la base de la sartén; esto hará que la salsa coja un sabor a ahumado muy característico de las salsa mexicanas.
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