Cocer las judías y las patatas, ambas cortadas en trozos en agua con sal. Esta cocción hacerla con poca agua, más bien que sea entre cocción con agua y al vapor, tapando la cacerola, para que cuando terminemos de cocer, tanto las patatas como las judías, no nos quede mucha agua en el fondo de la cacerola.
Apartaremos ahora en platos hondos, tanto las patatas como las judías escurridas y les pondremos a cada plato un par o tres cucharadas del agua de la cocción, no más.
Encima y en cada plato pondremos lonchas de un buen jamón curado, serrano y de bellota, si es posible, hasta cubrir la superficie y terminamos con unas hierbas frescas y un hilito de buen aceite de oliva por encima del conjunto.
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