Compraremos caballas de Punta Umbría o de Isla Cristina para hacer este plato y de ninguna manera las caballas que vienen del norte de España, pues la grasa que tienen estas últimas no es nada rica.
Las preparamos cortándoles las cabezas y abriéndolas por la zona del vientre; después las limpiamos quitándoles las tripas, las salamos y las volvemos a cerrar. Le ponemos aceite de girasol por ambas caras y las asamos a la parrilla encima de unas brazas de carbón de encina, poniéndolas por una de las caras y teniéndolas durante ocho minutos, al cabo de los cuales le damos la vuelta y la tendremos otros ocho minutos por la otra cara. Las ponemos en los platos de servir, le ponemos un hilo de aceite de oliva por encima y las cubrimos con un picadillo de verduras hecho de la siguiente forma:
Cortamos en dados de un centímetro de espesor cebolla, tomate, pimiento verde y pepino; aliñamos con aceite, vinagre y sal; dejamos macerar unos minutos y ya lo tenemos.
NOTA: Mi madre bordaba los pescados hechos a la brasa del carbón de encina. Los pescados que más solía emplear eran las herreras, las brecas, los besugos, los sargos y las caballas, a los que les ponía el picadillo hecho anteriormente. Una noche de verano, a la caída de la tarde, en el patio de mi casa, al olor del carbón de encina, con un par de caballas en mi plato hechas por ella; y pensando en la película que iba a ver a continuación en el cine de verano, hacían que yo en ese momento pudiera tocar otros mundos. ¡¡¡¡¡Gracias a mi madre por convertir en inolvidables momentos tan pequeños!!!!!
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