La fideuá es un plato de la región levantina, concretamente de Gandía, provincia de Valencia, donde según dicen, un día el cocinero de un barco de pesca se quedó sin arroz para hacer el arroz abanda; que era la comida habitual, y resolvió el problema que se le había planteado poniendo fideos como sustitutivo del arroz. Nació así la fideuá como un plato marinero que se hace como el arroz abanda, pero sustituyendo el arroz por fideos.
Aunque la fideuá se puede hacer con elementos muy distintos, a nosotros en nuestra casa nos gusta hacerla con los siguientes, para dos personas:
– 120 gramos de fideos del nº4
– 1/2 rodaja de atún
– 1/2 rodaja de pez espada
– 1 docena de gambas de Huelva
– 1 caldo de pescado en la proporción tres veces la de fideos
– 2 ajos
– 1 tomate mediano
– pimentón dulce, azafrán molido, aceite y sal
– cebollino troceado, opcional
Empezamos poniendo el aceite en una paellera al fuego e iremos pasando la media rodaja de atún cortada en tacos, la otra media de pez espada también troceada de la misma forma y; finalmente,, las gambas de Huelva sin pelar. A medida que vayamos dorando los trozos de pescado y las gambas, los iremos apartando a un plato y los reservaremos.
En el mismo aceite que ha quedado en la paellera pondremos los dos ajos picados y los doraremos ligeramente; a continuación pondremos el pimentón dulce y; rápidamente, el tomate triturado. Dejamos que el tomate pierda agua y fría algo. Ya podemos añadir los fideos, que refreiremos un poco para que luego no se pasen. Poner ahora el caldo y añadir el azafrán y la sal. Mover el conjunto para mezclarlo todo bien y dejar hacer a fuego medio los primeros cinco minutos del hervido y a fuego mas bajo el tiempo restante hasta la consumición total del caldo.
Cuando lleven los fideos la mitad de su tiempo de cocción iremos poniendo dentro de la paellera los tacos de pescado y las gambas reservadas, para que se terminen de hacer.
Una vez se haya consumido todo el caldo apagamos el fuego y le ponemos cebollino picado por encima.
NOTA: Es conveniente que el caldo se consuma todo, porque así éste deposita su soluto en los fideos, que termina por pegarse a ellos, dándole un gusto muy especial.
Hay que estar atentos porque cuando los fideos se queden sin líquido empiezan a freír en el aceite y eso se nota porque cambia el sonido del guiso. A partir de ese momento hay que apagar el fuego, porque a partir de ahí comienzan a pegarse al fondo de la paellera y a formar un socarrat. Ya todo es cuestión de lo que nos guste el socarrat, porque hay muchas gentes que les encanta, entre ellas a nosotros; pero claro, todo es cuestión de dejarlos quemar un «poquito» pero no demasiado.
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