Hay muy pocos pescados que se puedan comer sin eviscerarlos y uno de ellos es la sardina. Aprovechemos por lo tanto este hecho y pongamos la plancha a calentar; esparzamos por su superficie sal gorda y, cuando esté bien cliente, ponemos las sardinas enteras, sin limpiar ni nada; siete minutos por un lado, cinco por el otro y ya las tenemos para ser degustadas.
El acompañamiento ideal para unas sardinas a la plancha es un buen gazpacho. Para nosotros no hay cosa mejor que esta para acompañarlas.
El modo de comer las sardinas es igualmente prosaico, pues se comen con los dedos y, créanme, ¡no hay mayor refinamiento¡
NOTA: El olor que desprenden las sardinas cuando se están asando, si las hacemos dentro de casa, puede que nos acompañe varios días; y eso no es agradable, por lo que lo mejor es asarlas en el patio de la casa, al aire libre.
Deja un comentario