Para dos comensales comenzamos poniendo los garbanzos en agua la noche anterior, como unos 80 gramos por ración; y al día siguiente temprano los ponemos con su agua del remojo en una cacerola al fuego. Le añadimos media cebolla, cuatro ajos con su piel y ligeramente chapados de un golpe con la hoja del cuchillo, una zanahoria y un tomate con piel cortado en dos. Cuando empiece a hervir ponerle media pastilla de caldo de pescado y esperar a que se forme espuma para desespumar. Cuando ya lo hayamos desespumado le ponemos un buen chorro de aceite de oliva, tapamos la cacerola y dejamos que hierva despacio unas tres horas.
Cuándo haya pasado dicho tiempo pescamos los ajos, les quitamos las pieles y los metemos en el vaso de la túrmix junto con el tomate y la zanahoria y le añadimos, además, un par de pimientos del piquillo de bote. Trituramos todo añadiéndole un poco del líquido de los garbanzos para facilitar la operación. Añadir esto a la cacerola, mover el conjunto y probar si ya están tiernos los garbanzos. De no ser así continuamos en el fuego.
Mientras se ponen tiernos los garbanzos hay que seguir cociendo y graduando ya la cantidad de líquido y la sal para que quede con el líquido justo. Si es necesario se sigue el proceso con la cacerola destapada para facilitar la reducción de líquido por la ebullición.
Una vez tiernos los garbanzos abrimos una lata de almejas chilenas y se la ponemos. Dejamos un par de minutos más para que cojan temperatura y le ponemos una pimienta de Cayena troceado y un poco de perejil picado; y ya lo tenemos para servir.
Deja un comentario