Costillas de cerdo con col esparragá

Col esparragá:

Para dos personas podemos poner media col; es decir, a un cuarto de col por persona. Lavamos bien la col y a las hojas más exteriores les quitamos los nervios, que son más duros; luego la cortamos en juliana y la ponemos en un bol donde la cubrimos de agua y la enjuagamos muy bien antes de cocinarla.

Ponemos una sartén al fuego con un fondo de aceite de oliva y freímos unos ajos enteros y una rodaja de pan asentado. Cuando tengamos ambas cosas fritas las sacamos y las reservamos. En el mismo aceite, dejándolo atemperar un poco, ponemos una buena cucharada de pimentón dulce, que refreiremos un poco y; a continuación, le ponemos la col ligeramente escurrida de su agua de remojo; tapamos la sartén y dejamos que se vaya cocinando por espacio de unos quince minutos, hasta que la col se ponga tierna.

En un mortero ponemos unos granos de sal gruesa, los ajos fritos pelados, unos cominos y el pan frito que tenemos reservado. Majamos este conjunto y le adicionamos un poco de vinagre de vino blanco y otro poco de agua. Movemos bien todo y se lo echamos al refrito de col cuando ya la tengamos tierna. Movemos bien y tapamos, dejando nuevamente al fuego unos minutos más y ya la tenemos terminada.

Costillas de cerdo asadas:

Coger unas costillas de cerdo, cortarlas de forma que cada corte se haga a ras del hueso y que cada porción contenga un solo hueso. Embadurnarlas bien de aceite de oliva por todos los lados y ponerlas en una bandeja de horno. Esparcirles a cada una sal gruesa por encima y pimienta negra recién molida. Meterlas en el horno en la zona media-baja, en la posición de parte alta y baja encendida y a 220º C de temperatura durante veinte minutos, o hasta que se doren.

Emplatado:

Colocar la col esparragá a un lado de un plato llano y al otro las costillas en forma de abanico. Terminar poniéndoles los jugos que han soltado en el horno por encima.

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