El queso fresco casero lo podemos hacer con los mismos utensilios que tenemos en nuestra cocina; pero si queremos darle forma y más precisión en la elaboración del mismo he aquí de lo que necesitaremos disponer:
Utensilios para la elaboración:
– Recipiente para calentar la leche
– Termómetro de cocina
– Colador grande
– Molde cilíndrico de 100 mm de diámetro y 40 mm de altura
– Tamiz con tapa y fondo de 200 mm de diámetro
Ingredientes necesarios:
– 1 litro de leche fresca pasteurizada
– 30 ml de zumo de limón
– 5 gr de sal fina
Elaboración:
Comenzamos calentando la leche hasta que alcance los 90ºC de temperatura medida con el termómetro de cocina. En ese momento apagamos el fuego y le adicionamos el zumo de limón medido; movemos suavemente con una cuchara y dejamos reposar. Rápidamente veremos cómo se empiezan a formar los primeros grumos de cuajada, porque la leche con el limón se recorta. Si pasados unos minutos no sucediera esto habría que calentar de nuevo la leche, asegurándonos con el termómetro que pasa de los 90ºC y sucederá. Una vez se hayan formado los primeros grumos de cuajada es el momento de añadir la sal fina y remover nuevamente muy suavemente con la ayuda de una cuchara. Después dejamos reposar la mezcla a temperatura ambiente hasta que alcance los 45-50ºC.
A medida que la mezcla se va enfriando podremos ver cómo se van formando cada vez más grumos de cuajada; y el suero se va separando cada vez más de ella. Este proceso tiene una duración de unos treinta minutos; por lo que tendremos que recurrir a este dato en el caso de que no dispongamos de termómetro de cocina.
Cuando la temperatura de la mezcla se encuentre entre los 45 y 50ºC es el momento de filtrar para separar el suero de la cuajada, cosa que haremos utilizando el colador grande poniéndolo sobre la pila de la cocina, pues solo recogeremos la cuajada y desecharemos el suero, que en esta ocasión no lo utilizaremos. Ahora dejaremos un tiempo la cuajada dentro del colador para que escurra la mayor cantidad de suero posible.
Dejaremos que el queso que se está formando dentro del colador escurra hasta que veamos que apenas gotea ya suero; y este será el momento de darle forma al queso, lo que haremos de la siguiente manera:
Cogemos el tamiz con su fondo; encima del tamiz pondremos el molde cilíndrico donde daremos forma al queso; y dentro de este iremos echando la cuajada escurrida desde el colador. La cantidad de cuajada formada hará llenar casi hasta el borde el molde. A continuación, y con ayuda de una cuchara, iremos presionando la superficie de la cuajada para igualarla por todos los sitios y hacer que se adapte al molde. Una vez ya adaptada la cuajada al molde ponemos la tapadera al tamiz, y lo metemos dentro del frigo para que el suero pueda seguir escurriendo y el queso que se va formando vaya adquiriendo estructura. Con la tapa evitaremos que el queso que se está formando absorba olores de otros alimentos contenidos en el frigo. Lo dejaremos descansar en la nevera al menos durante una hora para que el queso tome la forma definitiva y se enfríe. También podemos dejarlo de un día para otro. Cuanto más tiempo lo dejemos más se compactará, aunque no es conveniente dejarlo más de doce horas porque la leche pasteurizada de la que está hecho tiene un periodo de caducidad muy corto; y hay que consumirlo en tres días.
Una vez lo saquemos para el consumo tendremos un queso de unos 250 gr de peso con el litro de leche empleado.
NOTA: La leche fresca pasteurizada no es la leche que habitualmente se encuentra en envases de tetrabrik en las estanterías de los supermercados. Esta leche suele encontrarse en la sección de refrigerados del supermercado, normalmente junto a otros productos lácteos, como los yogures. Se trata de una leche que no ha sido sometida al proceso de uperización, por lo que su vida útil resulta mucha más corta, siendo de unos siete días aproximadamente; por lo que deberá conservarse siempre refrigerada hasta el momento de su consumo.
Esta leche es la mejor para este tipo de quesos, pero también podríamos emplear leche entera, semidesnatada o desnatada, con la consiguiente pérdida de rendimiento, porque deberemos tener en cuenta que cuanto mayor sea el contenido de grasas de la leche que utilicemos, más firme y densa será la textura del queso resultante.
El queso fresco casero elaborado con leche fresca pasteurizada tiene un tiempo de vida corto, debiendo ser consumido en tres días a lo sumo desde su fabricación; y siempre antes de que se consuma la fecha de caducidad de la leche que hemos utilizado para elaborarlo.
NOTA2: Este queso fresco resulta ideal para ser consumido con membrillo, mermeladas, confituras y frutas.
También se puede utilizar cortado en pequeños trozos y añadido a ensaladas, sopas y cremas.
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