La BBQ no es otra cosa que la Salsa Barbacoa, la cual para esta receta la deberemos tener hecha con antelación, según ya sabemos.
He aquí la manera de proceder para esta receta:
Partir de un costillar de cerdo, de 1 a 1,2 Kg, de peso, que lavaremos bien y le quitaremos el velo que tiene pegado a la parte donde asoman los huesos. Le quitamos las partes más grasientas y lo adecentamos antes de empezar a condimentarlo. A continuación, le ponemos por ambas caras sal, pimienta negra molida y pimentón picante. Restregaremos estas especias por ambas caras masajeándolas muy bien para que la carne se relaje. Ahora, envolvemos el costillar en papel de aluminio y lo metemos en la bandeja del horno, que estará precalentado a 140ºC; y lo tendremos durante tres horas y media a cuatro horas.
Pasado el tiempo de horneado sacamos las costillas del horno y les quitamos el papel de aluminio.
El siguiente paso será forrar, con papel de aluminio nuevo, una bandeja de horno para que no se manche cuando pongamos en ella las costillas. Una vez puestas las costillas en la bandeja forrada, las pintamos de forma generosa por todos los lados; y le damos la vuelta para pintarlas también por la otra cara. Deberá quedar al final la cara que tiene los huesos del costillar más a flor hacia arriba. La salsa con la que embadurnaremos al costillar será hecha a base de mezclar los siguientes
Ingredientes:
– 5 cucharadas de salsa BBQ
– 2 cucharadas de azúcar moreno
– 2 cucharadas de salsa Kétchups
– 2 cucharadas de miel
Subiremos el horno a 160ºC de temperatura, con “calor arriba y abajo”; meteremos las costillas y las tendremos de veinte a veinticinco minutos.
Cuando salga el costillar del horno, los huesos de las costillas deberán salir sin hacer prácticamente ninguna presión, y la carne deberá deshacerse con la cuchara y el tenedor; sin tener que usar para nada el cuchillo. De no ser así la tendremos más tiempo en el horno.
Así que, si queremos tener éxito con esta receta ya lo sabemos; para comerla ¡¡nada de cuchillos!!
NOTA: En el caso de que no podamos quitarle el velo a las costillas puede muy bien ser porque ya viene quitado; en ese caso, para estar seguros, les haremos un corte o un raspado a una de cada cinco costillas, para asegurarnos de que, caso de tener el velo, este no se contraiga durante el horneado.
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