Cordero a baja temperatura

Una forma de obtener una pieza de cordero que al mismo tiempo que tierna y jugosa mantenga su forma y aspecto inicial, es hacerla en el horno a baja temperatura.

En esta receta hemos hecho una pata de cordero, pero podríamos haber hecho otra parte con idéntico resultado.

La manera de proceder es la siguiente:

Cogemos la pata de cordero y después de lavarla bien y secarla le ponemos sal gorda por encima junto con pimienta negra recién molida. La pasamos a una bandeja de horno forrada con papel de aluminio y le ponemos un chorreón de aceite de oliva y un vaso de vino blanco por encima.

Encendemos el horno a 120ºC de temperatura y cuando la alcance metemos la pata dentro, en el carro del horno, que deberá estar graduado con “calor arriba y abajo”. Deberemos tenerla un total de cinco horas y cuando vayamos por dos horas y media abrimos el horno y le damos la vuelta a la pata, fijándonos si tiene líquido en el fondo la bandeja; y si no fuese así, entonces le pondríamos un vaso de agua en la bandeja y seguiríamos su cocción dentro del horno hasta completar el tiempo. 

Un poco antes de terminar el tiempo de cocción abrimos el horno y comprobamos con una aguja el estado de cocción de la pata, y si aún no estuviera suficientemente tierna le aumentaríamos el tiempo de horneado.

Si la pata se estuviera dorando mucho entonces le pondríamos un papel de aluminio por encima para que no siga dorándose; y si no lo estuviese estando ya tierna, entonces    pasaríamos a la opción de “horno de leña” hasta obtener un bonito color dorado, pero todo sin subir la temperatura.

 

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