Costillas de ibérico con patatas

Empezar preparando las costillas que lavaremos, limpiaremos de grasas y cortaremos cada una a raíz del hueso. Poner un poco de aceite en una sartén y sofreír ahí las costillas, apartándolas a la olla a presión cuando las vayamos teniendo sofritas. Quitarle la mayor parte de la grasa que hayan soltado en la sartén y hacer en ella un refrito de ajos laminados, cebollas, pimientos verdes y tomates en brunoise. Cuando tengamos el refrito hecho le ponemos un poco de pimentón, que refreiremos también y, antes de que se queme, añadiremos un vasito de vino fino y dejamos que evapore el alcohol. Cuando haya evaporado el alcohol pasamos el refrito a la olla donde tenemos las costillas y cubrimos de agua, ponemos sal y pimienta negra molida, una hoja de laurel, un ramillete de perejil y azafrán molido. Cerramos la olla y dejamos hacer a fuego lo mas flojo posible hasta que las costillas estén tiernas.

Cuando abramos la olla hay que desgrasar otra vez, pues las costillas suelen soltar mucha grasa y hay que desgrasar todo lo más posible. De esto depende el éxito del plato. Una vez hayamos quitado toda la grasa que nos haya sido posible, le ponemos las patatas cortadas en cachelos de tamaño mediano y volvemos al fuego con la olla cerrada y mínimo fuego hasta que las patatas estén tiernas. Mientras las patatas se estén haciendo, el guiso no puede dejar de hervir bajo ningún concepto, pues corremos el riesgo de encallar a las patatas; por esta razón, antes de ponerle las patatas, debemos comprobar la cantidad de líquido que tiene la olla, para asegurarnos de que no va a necesitar agua durante la cocción de las patatas.

Mientras se están cociendo las patatas cogemos unos guisantes congelados y los ponemos en un cazo con un poco de agua a hervir, el tiempo de descongelarlos y luego apagamos el fuego, le tiramos el agua y se los echamos al guiso cuando termine de ponerse tiernas las patatas. 

Una vez tiernas las patatas y los guisantes dentro de la olla, le quitamos el ramillete de perejil, probamos el punto de sal y dejamos que hierva a fuego muy bajo hasta que concentre el guiso y quede reducido a la cantidad de caldo necesaria. En ese momento apagamos el fuego y dejamos reposar por espacio de unos diez minutos antes de apartar a los platos.

Cuando apartemos le ponemos, a cada plato, un poco de perejil picado por encima.

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