Ponemos en remojo los habones la noche anterior, debiendo estar como mínimo doce horas. Preferiblemente deberemos poner habones de la Puebla de Zanabria y agua mineral. Los tapamos para que no les caiga ninguna impureza, pues utilizaremos dicha agua para la cocción.
Por otro lado, las tripas de bacalao las pondremos a desalar en agua dentro del frigorífico durante 24 horas, cambiándole dos veces el agua durante este tiempo. Luego, las sacamos y reservamos; y de la superficie del agua de remojo, llenamos un vaso, que reservaremos.
Ponemos también en remojo, en un vaso, un par de ñoras o un pimiento choricero durante un par de horas, teniendo la precaución de hacerles unos cortes para que el agua de remojo entre dentro y los hidrate más rápido. Cuando las ñoras o los pimientos hidraten los sacamos y les extraemos toda la pulpa con un cuchillo afilado; luego ponemos la pulpa extraída en la tabla y la picamos muy bien; para que, luego en el refrito, se nos mezcle bien y no queden grumos. Reservaremos el agua de remojo del vaso donde habremos puesto también todas las pieles después de haberle extraído la pulpa.
Cuando tengamos estas tres cosas hechas empezamos poniendo los habones en una cazuela, preferiblemente de barro, con su agua de remojo, una hoja de laurel y unos cominos. Cuando comiencen a hervir los asustamos con el agua de remojo de las ñoras, filtrada por un colador. A partir de ahí lo dejamos que se vayan haciendo a fuego muy flojo durante aproximadamente unas tres horas. Durante este tiempo, si hierve demasiado los asustamos nuevamente utilizando el agua del remojo de las tripas de bacalao.
Mientras los habones se están haciendo haremos un refrito con ajos laminados, cebolla y pimiento verde, ambos cortados muy finos, y cuando lo tengamos bien pochados y muy melosos, les ponemos la pulpa de las ñoras y los callos de bacalao. Bajamos el fuego para que se hagan un poco como si fuese un pil pil, moviéndolos mucho; y cuando hayan cambiado de color apagamos el fuego y se lo añadiremos a los habones, con unas rodajas de chile, cuando estos estén ya prácticamente tiernos. Ya solo nos queda ir moviendo la cazuela de vez en cuando y esperar a que los habones se terminen de hacer.
Dejar reposar, tapados, unos minutos antes de servir.
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