Arroz de oricios

La palabra oricio es el nombre que se le da en Asturias al erizo de mar, donde es muy valorado. Los oricios o erizos de mar se proliferan por toda la costa del Cantábrico y en general en toda la costa española. En Asturias, País Vasco y Cataluña son muy apreciados y; en Cádiz, es muy típico comerlos en Carnavales. Los oricios o erizos de mar suelen presentar exteriormente diferentes tonalidades, pero la manera de conocer a un macho de una hembra solo está en el interior. En el interior del erizo se hayan cinco gónadas que es lo único que se come y que representa al aparato sexual del animal. Estas gónadas, según sea el animal macho o hembra van a adquirir un color distinto; así púes, las correspondientes al macho son más bien de un color rosado blanquecino, mientras que las correspondientes a las hembras son de color anaranjado. Su temporada va desde enero a abril, siendo en los meses fríos, enero y febrero, cuando están mejores, ya que estos meses son los anteriores a la reproducción por cuyo motivo crecen las gónadas que constituyen su parte comestible. Entre un macho y una hembra es mejor la hembra, pero no hay manera de saberlo hasta que no lo hayamos abierto y visto sus gónadas.

La manera de hacer un arroz de oricios es la siguiente:

En una cacerola con muy poco aceite en el fondo, un par de cucharadas a lo sumo, pochar un poco de cebolla muy finamente picada y un trozo de puerro igualmente picado. A continuación poner el arroz Alborio y refreírlo un poco también. Cuando tengamos el arroz refrito le pondremos cuatro veces la cantidad de arroz en fumé de pescado y dejaremos que vaya cociendo a fuego medio sin tapar la cacerola para que, al mismo tiempo que vaya cociendo el arroz, vaya concentrándose  y evaporándose el caldo.

Cuando tengamos el arroz tierno y el caldo evaporado al mismo tiempo, le pondremos las gónadas de los erizos de mar chafadas y pasadas por un tamiz. Homogeneizamos el conjunto y apagamos el fuego. Ahora es el momento de ponerle un chorro de aceite crudo y otro de cava; movemos todo y dejamos reposar unos minutos antes de servir.

Por otro lado le sacaremos las simientes a unos tomates, les pondremos un poco de sal gorda por encima a cada una y un poco  de aceite de oliva y las haremos a la plancha un minuto, solo por el dado contrario al de las simientes; es decir, el de la raiz.

Emplatar poniendo el arroz en un plato llano en forma de montaña, incrustarle unas simientes de tomate y ponerle también unas gónadas de erizo que habremos reservado para tal fin. Terminar poniendo como decoración unos cebollinos, tiritas de puerro o de cebolleta por encima del conjunto.

NOTA: Cuando no se disponga de erizos frescos siempre será posible sustituirlos por erizos enlatados; el resultado aunque no es el mismo es muy parecido y vale la pena intentarlo.

Las cantidades las dejo a juicio del que haga de chef en ese momento con un solo consejo y es que es mejor no llegar que pasarse, porque el oricio tiene mucho sabor ya de por sí.

El ponerle muy poco aceite al refrito y ponérselo luego crudo al final tiene la finalidad de que el aceite no se queme en el refrito y de mal sabor, además de ser más indigesto.

 NOTA: El arroz alborio es ideal para este plato, pero de no tenerlo cualquier arroz de grano redondo nos vale.

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