Torrijas de vino

Antes de pasar a poner la receta, decir que hay muchas formas de emborrachar a estas torrijas; por ejemplo: con una combinación de vino dulce y vino blanco; con vino generoso y agua; con vino blanco y azúcar; con vino tinto, agua y azúcar; o con cualquier otra combinación que a nosotros se nos ocurra y que vaya bien a nuestro paladar. También la elección de los vinos deberá estar en consonancia con nuestros gustos y utilizar vinos dulces y blancos de la tierra o bien de otras denominaciones de origen.

Para nuestras torrijas vamos a utilizar la siguiente receta:

Ingredientes para 12 unidades:

–     1 pan de torrijas hecho por nosotros

– 210 c/c de vino Misterio “Condado de Huelva”

–  90 c/c de agua

–       canela molida 

–       ralladura de naranja

–    3 huevos

–       miel para cubrir

–       aceite de girasol para freír

Elaboración:

Con el Pan de torrijas recién hecho (ver nuestra receta de ayer) y después de enfriarlo, lo dejaremos reposar un día entero, para que se endurezca y luego proceder a cortarlo en rebanadas de aproximadamente un dedo de espesor para hacer las torrijas. Deberán salir con este pan una docena. Estas rebanadas las dejaremos al aire otro día más para que el pan se asiente lo suficiente para que coja textura; y luego resista y no se deshaga cuando lo emborrachemos.

El día que vayamos a hacer las torrijas mezclamos en un bol el agua con el vino y lo vertemos sobre las rebanadas de pan que deberemos tener todas puesta dentro de una bandeja plana. Esperamos a que absorban todo el líquido; le ponemos ralladura de naranja por encima a cada una y luego las vamos sacando con mucho cuidado de que no se nos rompan, las escurrimos someramente, y las vamos introduciendo en huevo batido. Una vez rebozadas en el huevo, las sacamos de este, las escurrimos nuevamente y las freímos en aceite de girasol bien caliente. Cuando salgan del aceite las ponemos en un papel absorbente para eliminarles el aceite sobrante y las pasamos a una fuente de servir, donde le pondremos canela molida primero por encima y luego miel.

A continuación esperamos a que templen o enfríen para poderlas comer, pues se comen de ambas maneras: templadas o frías.

NOTA: A nosotros nos gusta ponerle la miel sin diluir; y solo cubriendo la cara superior. Lo hacemos con la ayuda de un biberón.

El aceite que utilizamos es de girasol porque resiste mejor la temperatura al freírlas y no le pasa el gusto del aceite a las torrijas.

El huevo para rebosar deberá estar muy bien batido, de esta forma el aceite nos aguantará más tiempo y nos hará menos espuma al freír las torrijas.

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