La primera vez que yo hice coquinas estaba en casa de un compañero que tampoco sabía hacerlas y tuve que llamar desde allí a mi madre, para que me dijera como las hacía ella.
La receta que voy a poner aquí es una receta actualizada de la que ella me dio en esa época, pues la hemos adaptado a nuestros gustos, pero solo es cuestión de modo, porque los ingredientes son los mismos.
Empezamos poniendo un fondito de aceite de oliva en una sartén o cacerola al fuego vivo. Cortamos ahora unos ajos muy picaditos y se los echamos al aceite junto con perejil finamente picado. Cuando empiecen a bailar los ajos en el aceite le ponemos una cucharadita de harina, le damos unas vueltas, ponemos un poquito de vino y unas gotas de agua de mar para formar una salsa. Movemos todo el conjunto y esperamos un poco a que se reduzca; a continuación le ponemos las coquinas, que deberán estar ya purgadas. Cuando tengamos abiertas las coquinas le ponemos un poco más de perejil picado por encima y las servimos inmediatamente.
NOTA: Las coquinas, si están recién cogidas, las deberemos poner en una fuente honda con agua de mar para que se purguen durante una media hora antes de hacerlas; pero si no quisiéramos hacerlas en ese momento, las escurrimos y las guardamos en el frigorífico sin agua y metidas dentro de una red bien apretadas unas con las otras, para que no se puedan abrir y perder su agua, de esta forma nos aguantarán de un día para otro y podamos hacerlas muy bien al día siguiente. Eso sí, cuando vayamos a hacerlas hay que despertarlas, poniéndolas nuevamente en una fuente y cubrirlas de agua de mar durante una media hora, hasta que veamos que empiezan a filtrar agua, en cuyo momento ya podemos utilizarlas.
Deja un comentario