Partir de unas lubinas de caña o anzuelo que pesen de 400 gramos a medio quilo; es decir, de ración. Abrirlas por la mitad a lo largo, dejándole la espina central; limpiarlas de tripas y sangre y secarlas muy bien con un papel de cocina.
Calentar la plancha a temperatura máxima y, cuando la tengamos a su temperatura, pondremos las lubinas bien saladas y aceitadas, primero por la parte de la carne que mantendremos hasta que se doren bien; aproximadamente unos diez a doce minutos. Luego las aceitamos por la parte de la piel y les damos la vuelta con cuidado de no partirlas. Ahora las tendremos unos siete a ocho minutos más y ya las podemos pasar a los platos de servir.
Una vez en los platos les pondremos, por encima, unos cubitos de tomates de Huelva bien aliñados, pero sin el caldo del aliño. Utilizar para el aliño de los tomates aceite, vinagre de Jerez, sal y perejil.
NOTA: Es muy importante que la plancha la tengamos al máximo de temperatura; así la carne de la lubina se encogerá formando costra y no se pegará a la plancha, lo que facilitará luego el darle la vuelta. Dependiendo de la temperatura que coja la plancha es posible que varíen los tiempos del asado, por lo que hay que estar atentos.
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